Detras de Chamanica

Tropezarme en el extranjero y romperme en varios pedazos el tobillo fue mi primer despertador. 45 días inmovilizada, 1 operación y  8 clavos en el tobillo me invitaron a parar de un saque y a hacerme muchas preguntas. Algunas conteste y otras no, no sabía como. Puse snooze y seguí viviendo un rato hasta que 2 años después volvió a sonar. 

Esta vez de la mano de una amiga quien con una cerveza en la mano me dijo “Morris, cuando hablas de astrología te cambia la cara. ¿Por qué no te abrís un Facebook donde hables de esto?”

Y ella sin saber destapó la olla a presión sobre la cual me venía sentando hace un tiempo largo.

Muy de a poco deje de sostener lo que era insostenible y vi caer lentamente una forma de vivir. De ingeniera a astróloga hay un trecho largo que caminar. 

Lo más importante y lo más difícil en este camino para mi fue permitirme dudar y darme el permiso de destruir formas, estructuras y modelos de pensamiento. No fue magia ni paso de un día para el otro. En el medio tuve mucha incertidumbre, llore y patalee. Me dio bronca y frustración darme cuenta que lo que verdaderamente quería hacer era otra cosa. 

Temia que me tilden de loca, temia la mirada familiar.

Intente tapar el vacío que me daba mi carrera profesional pero no pude.

Este cambiar y mutar “de piel” fue parte de un proceso que llevo 3 años. Si 3…

En el medio ingrese a al formación de coaching y esta experiencia me dio vuelta como una media. Me lleno de preguntas al mismo tiempo que me daba tiempo para contestarlas. De una manera intensa pero amorosa me acompañó a conectarme con una versión más auténtica del yo.

4 años más tarde de esa tarde en donde una parte mía se fracturaba descubrí mi propósito. “Acompañar a personas a través del coaching, la terapia floral y el mundo astro a descubrir y conectar con su propósito interior».

Amo mi labor.